A 106 años del sismo de Quimixtlán.
Aquel 3 de enero también
fue sábado, pero distaba mucho de ser un inicio de año tranquilo. Desde finales
de 1919, pequeños movimientos de tierra se habían manifestado, impidiendo a la
población disfrutar plenamente del nuevo ciclo que despuntaba.
Pero la noche de
ese 3 de enero de 1920, todo se precipitó. Un poderoso sismo, con epicentro en
las proximidades de Quimixtlán, cambió la realidad de miles de personas.
Pueblos serranos como Cosautlán, quedaron hechos escombros, en tanto que otros
centros urbanos, como Teocelo, Coatepec o Xalapa, padecieron enormes
afectaciones.
Los muros de casas
y edificios públicos, presentaron enormes fisuras y desplomes. Muchas de las
bóvedas y cúpulas de los templos, se vinieron abajo. También se padeció por los
enormes aludes de tierra que obstaculizaron los caminos y borraron rancherías
enteras.
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| Mapa levantado por la comisión científica remitida por el Instituto geológico nacional |
Ante la tragedia, diferentes
sectores de la sociedad mexicana e internacional, se solidarizaron con los
pueblos de nuestra región. Se demostró que la unión, era la mejor herramienta
para superar el infortunio. Los habitantes de la sierra siempre les estaremos
agradecidos por su preocupación y apoyo.
Hoy, los poco más
de cien años que nos separan del infausto acontecimiento, han hecho estragos en
la memoria, borrando de nuestro pensamiento inmediato, la onda tristeza y la
indefensión que experimentaron nuestros abuelos. Espero que la manifestación del
sismo, que el 02 de enero de 2026 se hizo sentir en diversos puntos del sureste
mexicano, funja como poderoso catalizar respecto a la importancia de la cultura
de la prevención.
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| Misa realizada en el Jardín Público de Coatepec. Tomada del artículo del maestro Enrique Gregorio Zoza, publicado en Herencia histórica no. 4. |




